Un pregonero de raza y fe
Presentado por José Manuel Ferrary Ojeda, Castillo Ruiz fue descrito como un «maestro» del itinerario cargado de arte y sentimiento que conduce a la Semana Santa. Malagueño de pura cepa, socio del Unicaja y periodista de vocación en La Opinión de Málaga, Ignacio se definió a sí mismo, ante todo, como un nazareno de la Trinidad que entiende la Semana Santa no solo como una tradición, sino como una forma de vivir aprendida de sus padres.
Claves de un pregón valiente
A lo largo de su intervención, el pregonero abordó diversos temas que marcan la actualidad de las cofradías y de la propia ciudad:
La Semana Santa como «Opus Miraculi»: Castillo subrayó que las cofradías no son meras sustentadoras de una tradición o un reclamo turístico, sino que son instrumentos al servicio de la fe donde Dios mismo sale al encuentro de la gente en las calles.
Defensa del Periodismo Cofrade: Reclamó la importancia del oficio periodístico frente a las noticias falsas, pidiendo una colaboración mutua y honesta entre hermandades y prensa.
Crítica a la «ciudad de cartón piedra»: Expresó su preocupación por una Málaga que corre el riesgo de volverse impersonal debido al turismo de masas y la pérdida del comercio tradicional, instando a las cofradías a ser custodias de la memoria e historia de la ciudad.
Identidad Malagueña: En su discurso no faltaron términos tan nuestros como las «chorraeras», las «rosetas» o los «peros», reivindicando el habla y las costumbres locales frente a la globalización.
Un recorrido por la Pasión de Málaga
El pregón fue un viaje emocional por las devociones de la ciudad. Desde la alegría infantil de la Pollinica hasta el recogimiento del Viernes Santo. Ignacio dedicó palabras especialmente emotivas a su Virgen de la Trinidad, a quien definió como la «Virgen de sus grandes cosas y de sus cosas más pequeñas», y a Jesús Cautivo, luz inaccesible que cautiva a Málaga cada Lunes Santo.
También hubo espacio para la reivindicación de momentos históricos, como el papel que desempeñó en la coronación de la Virgen de la Trinidad en el año 2000, y su estrecho vínculo con otras hermandades como Mediadora, Sagrada Cena, Dolores de San Juan y la Divina Pastora.
Conclusión: Un compromiso con el futuro
Ignacio Castillo Ruiz cerró su pregón recordando que ser cofrade implica un compromiso activo y cotidiano, invitando a los jóvenes a ser inconformistas y a los veteranos a ser guías. Su mensaje final fue claro: la Semana Santa nos hace pueblo y nos permite mostrar al mundo que Cristo vive y María es nuestra Madre









































